Dios, con Amor personal, tiene pasión por la felicidad de cada persona y quiere apagar su ansia de Vida Plena con el don de su Espíritu

P. José Mª Domènech SDB

CICLO A – TIEMPO DE CUARESMA - DOMINGO III

Ex. 17, 3-7:             "Toda la Comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas… el pueblo no tenía agua para beber… protestó contra Moisés: «¿Por qué nos hiciste salir de Egipto?, ¿solo para hacernos morir de sed...?» Moisés pidió auxilio al Señor… Éste le respondió: «Pasa delante del pueblo… en la mano lleva el bastón con el que golpeaste el Nilo. Yo estaré delante de ti en la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca y de ella brotará agua para que beba el pueblo». Así lo hizo Moisés…".

Sal. 94:    "¡Cuando escuchen la voz del Señor no endurezcan el corazón!"

Rm. 5, 1-2.5-8:        "Justificados por la Fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo… por Él nos gloriamos en la Esperanza de la gloria de Dios… [que] no quedará defraudada, porque el Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado… La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores".

Jn. 4, 5-42:             "Jesús, fatigado por el camino, se había sentado junto al pozo. Era medio día. Una mujer de Samaría fue a sacar agua y Jesús le dijo: «Dame de beber». …le respondió: «Tú, que eres judío, ¿me pides de beber a mí, que son samaritana?»… Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber… tú misma se lo hubieras pedido y Él te habría dado Agua Viva»… «el que beba del Agua que yo le daré nunca más tendrá sed… [y ésta] se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna»… «la hora se acerca… en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad… Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» La mujer dijo: «Yo sé que el Mesías… debe venir…». Jesús le respondió: «Yo soy, el que habla contigo»… los samaritanos… le rogaban que se quedara con ellos, y Él permaneció allí dos días… Y le decían a la mujer: «…lo hemos oído y sabemos que Él es verdaderamente el Salvador del mundo»".

 

 

El agua es vital para la subsistencia de la vida. Cualquier tipo de sed [física, psicológica, espiritual], si es intensa, tortura y desequilibra. Dios lo sabe y acude en nuestro apoyo.

El pecado y lejanía de Dios generan una sed de vida profunda, serenidad y paz que agobia.

Es la sed de nuestro mundo, sed que crece y desespera, porque, por mucho que se inventen fórmulas de felicidad y plenitud, libertad y paz, nada puede sustituir lo que el corazón humano necesita. Lo acepte o lo niegue, fue creado para Dios y solo en Él tiene descanso.

Jesús nos da el Agua Viva del Espíritu. Él nos guía a vivir en su paz y perdón, fruto del eterno Amor de Dios, Padre que nos perdona y salva en su Hijo, por obra y gracia del Espíritu.

Jesús pide le confiemos nuestra vida para transformarla, enriquécela y llenarla de su Vida

A más exigencias y protestas, más cerrazón al Amor de Dios y menos posibilidad de Vida.

Las necesidades pueden aturdir hasta impedir ver lo que se nos conviene y se nos ofrece

Todo desierto prueba nuestra fortaleza y nuestra Fe. Israel sucumbe y se desespera. Exige a Dios que muestre su presencia favorable y su Amor. Moisés, aturdido, ora pidiendo piedad.

Dios se muestra fuente de Vida y Salvación; le tocará al pueblo aceptarle y ser honesto.

El Agua de Jesús nos da serenidad y paz para abrirnos a Dios, y a todos, sin traumas.

Dios nos perdonó dándonos su Espíritu para que gozáramos su Amor y lo compartiéramos

Como Moisés, dio al pueblo sediento del ‘agua de Dios’, así Jesús nos da el Agua del Espíritu Santo que afianza nuestra Fe y robustece nuestra Esperanza liberándonos en el expansivo Amor de Dios, que, como Padre nuestro que es, nunca se rinde y jamás nos abandona.

Pablo nos hace ver que, en Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, Dios nos perdonó porque su Amor es concreto y eterno. Esto es signo de su fidelidad, aunque lo valoremos poco.

Estamos llamados a ser verdaderos adoradores de Dios, sin pretensiones manipuladoras

El Jesús tiene sed de nuestra feliz apertura al don de Dios, que es salvación liberadora en su Amor. Él nos da su Agua, el Espíritu de Vida, que nos renueva y nos llena de paz para todos.

El Don del Espíritu nos lleva a la Vida Nueva para que adoremos a Dios sin la pretensión de tener una verdad a imponer. Las expresiones de la Fe que adora son necesarias, pero variadas y variables; en cambio adorar a Dios en el Espíritu, eso es vital y, por esto, indispensable.

Pidamos a María abrir nuestra vida al don del Espíritu, que Jesús nos da como Agua viva.

 

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