Dios, de muchos modos, nos forma para que nuestra vida sea lo más fructífera posible, llena de su Vida,para el bien permanente de todos

P. José Mª Domènech SDB

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXVII

Is. 5, 1-7:         "Mi amigo tenía una viña… la cavó, la limpió de piedras y plantó cepas escogidas; construyó en el centro una torre en medio de ella y le escavó un lagar en la roca. Esperaba que le diera buena uva, pero le dio racimos amargos… ¿Qué más podía hacer… que no haya hecho?... Les diré lo que pienso hacer… Quitaré la tranca y que sea pisoteada… la dejaré abandonada… La viña del Señor del Universo es el pueblo de Israel y los hombres de Judá… esperó de ellos justicia, pero se escucha el clamor de los oprimidos".

Sal. 79:            "La viña del Señor es su pueblo".

Flp. 4, 6-9:      "…no se angustien por nada. En toda ocasión acudan a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias... Entonces la paz de Dios… tomará bajo su cuidado sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. En fin todo lo que es verdadero y noble, justo y puro, amable y digno de honra, virtuoso y merecedor de alabanza debe ser objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí y el Dios de la paz estará con Uds.".

Mt. 21, 33-43: "Jesús dijo…: «...Un hombre plantó una viña; la cavó, hizo un lagar y construyó una torre de vigía. Después la arrendó… y se fue al extranjero. Llegado el tiempo… envió a sus servidores para recibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos… volvió a otros… pero los trataron igual. Finalmente envió a su propio hijo… Pero los viñadores… apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?... ¿No han leído nunca en la Biblia: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor…’?... El Reino de Dios les será quitado a Uds., para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos». Los… fariseos… se dieron cuenta que se refería a ellos y buscaron el modo de detenerlo…"

La imagen de la viña es frecuente en los profetas: Isaías, Jeremías, Oseas, Exequiel. Imagen de fuerza viva: Dios, el viñador, cuida su pueblo con mimo, pero es poco correspondido.

Hoy se nos muestra la imagen de un Dios decepcionado de su pueblo: tanto esfuerzo… y los resultados tan lamentables. En el ser humano ¡cuántas veces gana el deseo de manipular a Dios para que Éste se sujete a los caprichos suicidas del hombre! y el resultado es la muerte.

Pero Dios, en su Amor, no cede; por eso el hombre no debe desanimarse, sino convertirse. No se trata de hacer que Dios se rebaje a lo nuestro, sino de que el hombre se eleve a Él.

Escuchamos mal y debemos aprender a orar; nos esforzamos poco y debemos aprender a imitar lo bueno y lo que exalta la dignidad de todos; protestamos por no recibir nuestros gustos y debemos dar gracias por lo recibido todos los días con tanto amor del Padre.

Nada de lo que sentimos como ‘nuestro’ lo es definitivamente; de todo deberemos dar cuenta al Señor de la Vida, pues es suyo. Todo nos ha sido confiado con una tarea precisa: ¡cuídenlo y háganlo madurar para que los frutos sean los mejores posibles! Cuiden su persona, su familia, sus hijos, su sociedad, sus conciudadanos, su patria, su mundo, toda vida.

Dios lo cuida todo y nos lo confía para que los frutos sean los mejores y universales

El año 586 la ciudad de Jerusalén estaba arrasada y el salmista, arrepentido, se lamenta y se cuestiona. Ya Isaías, el año 730, se había anticipado a la desgracia por el pecado del pueblo.

Dios desea nuestra grandeza, pero no basta que lo desee; nos toca a nosotros responder: cerrarse en uno mismo es cerrarse a los dones de Dios y generar muerte y destrucción.

Pablo nos invita a no desalentarnos, pues Dios siempre está atento y nos da nuevas opciones

No debemos dejarnos perturbar por nuestros errores, aún lo más graves: Dios nos escucha.

Necesitamos orar con gratitud constante, y vivir en el esfuerzo de asumir todo lo bueno que vemos en los demás, especialmente en los maestros de la Fe: son fruto del Amor de Dios.

Dios confía que nosotros demos fruto abundante para que el mundo conozca su Amor eterno

Jesús plantó en nosotros su viña y la llenó de su Espíritu, garantía de abundantes frutos.

Constantemente nos envía mensajeros que nos ayuden a tomar conciencia y vivir en Él.

Él es la viña y nosotros los sarmientos: sólo unidos a Él podremos ser fecundos y felices.

Pidamos a María no separarnos jamás de Jesús, sino intimar cada día mejor con Él.


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