P. José Mª Domènech SDB CICLO A – TIEMPO DE CUARESMA - DOMINGO IV 1S. 16, 1.6-7.10-13a: "El Señor dijo a Samuel: «Llena de aceite el cuerno y vete. Yo te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey… No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura… Dios no mira como mira el hombre, porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón»… Desde aquel día el Espíritu del Señor descendió sobre David". Sal. 22: "El Señor es mi pastor, nada me puede faltar" Ef. 5, 8-14: "Antes Uds. eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. ¡Vivan como hijos de la luz! Los frutos que nacen de la luz son la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia… Por eso se dice: «Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará»". Jn. 9, 1-41: "Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento… escupió en tierra, hizo barro… se lo puso sobre los ojos… y le dijo: «Ve a lavarte en la piscina de Siloé». El ciego fue, se lavó y volvió viendo. Los vecinos… se preguntaban: «¿No es éste el que, sentado, pedía limosna?»… Él decía: «Soy yo realmente»… fue llevado ante los fariseos… también le preguntaron… Él respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo»… Se produjo una división entre ellos… Le dijeron nuevamente al ciego: «Y tú ¿qué dices del que te abrió los ojos?» Él respondió: «Es un profeta»… Le dijeron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones a nosotros?» Y lo echaron de la sinagoga. Jesús se encontró con él y le dijo: «¿Crees en el Hijo del hombre?» Él respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en Él?» Jesús le dijo: «Ya lo has visto: es el mismo que está hablando contigo» Entonces él exclamó: «¡Creo, Señor!» Y lo adoró…" Jesús es la Luz del mundo, y nos pregunta a nosotros también: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?» El ciego de nacimiento confesó su Fe de palabra y de hecho: ¡le adoró! ¿Y nosotros? ¿Qué dicen nuestros hechos? Él nos enseña a meditar la Palabra de Dios para vencer toda tentación; el Padre nos pide que escuchemos a Jesús para ser transformados según su gloria; Jesús nos ofrece el Agua Viva que nos hace fecundos y capaces de construir la vida con una Vida que, si la vivimos, puede transformar la realidad; este domingo Jesús se nos presenta como Luz del mundo, para iluminarnos a nosotros, ciegos, a fin de que aprendamos a descubrir la riqueza de la Palabra y del Espíritu que nos ofrece y seamos, de verdad, libres para vivir como resucitados en Cristo. Jesús desea abrir nuestra conciencia, ojos interiores, para lo podamos reconocer a Él como nuestro personal Salvador y a las otras personas como nuestras hermanas en el Padre. Él ilumina las oscuridades de nuestra vida, para que veamos más allá de las apariencias. Pero debemos abrirnos a Él y así viviremos como hijos de la Luz, según Pablo nos pide. Sin buscar los criterios correctos según la mente de Dios, las apariencias pueden engañarnos Dios lleva la historia, siempre respetando a las personas y sus decisiones, incluso cuando éstas están equivocadas, por caminos de salvación. Lo más sensato, por tanto, para no desviarnos ni errar ni perjudicar a los demás, es que consultemos y respetemos la Voluntad de Dios. Quien busca vivir con los criterios de Dios acertará en sus decisiones fundamentales. Pablo nos pide a todos los bautizados estar atentos a la Luz de Dios para no vivir engañados Por el bautismo, judíos y cristianos, somos el pueblo elegido de Dios. Llamados a vivir como lo que somos en Cristo: hombres nuevos. El pecado siempre tienta, pero podemos vencer. Debemos dejarnos conducir, nos pide Pablo, por la Luz de Cristo y, en Él, ser constructores del bien, la justicia y la paz en la verdad, denunciando la muerte que vive en las tinieblas. Si nos reconocemos ciegos, nos iluminará la Luz salvífica de Dios: ¡todo depende de nosotros! Quien ya sabe, no aprende; quien ya tiene, no busca; quien ya goza, no anhela ni lucha. Es lo que les pasaba a los fariseos. Se creían "no-ciegos", por eso no necesitaban nada de Jesús. El ciego de nacimiento, nos ayuda a entender que la riqueza de la Luz de Cristo es una oferta para quienes buscan, anhelan y luchan por aprender a vivir en la Vida Eterna de Dios. Pidamos a María aprender cada día a vivir en la Luz del Amor de Dios en Cristo Jesús.
