El Fruto del Espíritu es Amor

Nicolás C.A. Antezana Abarca

El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, generosidad,
bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo.
(Gálatas 5:22-23)

Muchas veces en la vida cuándo las cosas nos van mal, cuándo pasamos por una crisis, o cuándo estamos viviendo una prueba, no falta quien nos diga: “Ya hiciste lo humanamente posible, déjalo así”; y la mayoría de las veces nos convencemos de eso, de que humanamente ya no hay nada posible. Pero es aquí donde debemos recordar que Cristo no nos pide hacer lo humanamente posible… sino lo “divinamente posible”, no sólo somos humanos, sino somos hijos de Dios… y lo que necesitamos es reconocerlo.

Cuando reconocemos que somos hijos de Dios, entonces es cuando entendemos que a través nuestro han de manifestarse los frutos del espíritu, que se mencionan en el texto de Gálatas al inicio de este documento.

Esta reflexión resultará un poco larga y la iré publicando en los sucesivos días, analizando palabra a palabra estos dones que todos tenemos y como cristianos deberíamos manifestar.

AMOR (Del lat. amor, -ōris), es un Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Como también es el esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.

Si partimos de esta definición del DRAE podemos identificar varias cosas importantes: el amor parte de nuestra propia insuficiencia, para complementarnos, dar alegría y energía para convivir, como también es el esmero con que se trabaja una obra… si lo viésemos desde el punto de vista familiar y del matrimonio, nos sabemos insuficientes para ser felices solos, y deberíamos trabajar con esmero la construcción o la re-construcción de nuestra familia, muchas parejas (yo diría todas) fracasan por el egoísmo de ambos… un matrimonio no acaba por uno, sino por ambos, en lugar de pretender completar al otro, o de trabajar con esmero su felicidad, solamente se escuchan quejas y quejas de lo que el otro no hace por NUESTRA felicidad. Las propias escrituras en el conocido texto de Pablo a los Corintios nos dice como es el verdadero amor:

El amor es sufrido, es benigno. El amor no siente envidia. El amor
no es jactancioso, no se engríe, no es rudo, no busca lo suyo,
no se irrita, no guarda rencor; no se alegra de la injusticia,
sino que se alegra de la verdad. Todo lo sufre. Todo lo cree.
Todo lo espera. Todo lo soporta. Las profecías terminarán.
Cesarán las lenguas. La ciencia tendrá su fin.
Pero el amor nunca se acaba.           
(1 Corintios 13:4-8)

Si solamente pudiésemos entender los conceptos del diccionario y ponerlos en práctica, podríamos hacer mucho por los demás y por nuestra propia felicidad, pero si a eso le añadimos lo que Pablo dice, entenderíamos que el amor no acaba, que el amor es incondicional… no se basa en si eres joven y bonita, o él es apuesto y trabajador… se basa en que a pesar de mis propios egoísmos busco la felicidad del otro, busco complementarme con esa persona, intento que este matrimonio sea mi obra y la trabajo con esmero… el amor en mi familia se manifiesta no en cuanto les doy de comer, sino en como los educo y formo.

Para muchos hoy las palabras disciplina y amor, no van juntas… tremendo error, las propias escrituras dicen "Así, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:20), alguna madre que conozco se quejaba del carácter férreo del esposo, pero los frutos están allí, hijos adolescentes sin problemas de drogas, libertinaje sexual o pandillaje; con libertad de decisiones, pero sin perder el respeto al padre, amor incondicional no es tolerancia absoluta, sino “trabajar en una obra deleitándose en ella”, ¿qué es lo que más deseamos los padres, no es acaso hijos exitosos? ¿Podemos tener hijos exitosos lejos de Dios, lejos de una vida responsable?

En cambio, también conozco otro caso de un “cristiano” dos veces divorciado, con hijos que no le hablan casi nunca, que justificaba su libertinaje sexual desde la adolescencia diciendo “es normal todas las parejas de enamorados lo hacen”, ¿es qué acaso alguien se preocupo de trabajar su vida con amor? ¿Alguien se deleito educándolo como una obra perfectible? Evidentemente no, y esta persona en lugar de mostrar el Amor como fruto del Espíritu, pretenderá convencerse de que la persona que tuvo en su vida fue la equivocada, y que la siguiente será mejor. Cree que el amor es ir buscando a el “alma gemela”, y seguirá así, por que el “alma gemela” no existe, nosotros tenemos la oportunidad de trabajar “esa obra deleitándonos en ella”, muchas veces (siempre) toma toda la vida esa obra, pero vale la pena.

El sueño no debería ser feliz hoy, o encontrar a esa persona ideal antes de morir, sino pedir a Dios su ayuda, para nosotros mostrar el fruto del espíritu al moldear a esa persona en el amor de Dios, alguien me dijo hace poco “no quiero envejecer con él, me canse” cuan más grande señal de amor, hacerlo mejor a él… ¿es difícil? Lo es, quizás él dijese lo mismo: “ella es insoportable, no quiero envejecer con ella”… pero vuelvo al texto inicial eso pasa cuando ya hicimos lo humanamente posible, pero nuevamente Dios viene en nuestra ayuda: “[El amor] Todo lo sufre. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.” Y con su ayuda es que las cosas empiezan a ser mejores.

¿Quién de nosotros nació sabiendo todo esto? Ninguno, para eso vivimos, para aprender a dar amor, para eso tenemos familias, para enseñar a dar amor… para eso luchamos en nuestro matrimonio, y relaciones, para madurar en el amor… este es el primero y el más importante fruto del espíritu, ni siquiera el que escribe esta cerca de poder alcanzarlo, pero teniendo el diagnostico y conociendo al médico (Dios), es probable curar la enfermedad, el egoísmo se cura con amor.

 

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