El Señor siempre está con nosotros. Él nos envía a anunciar su Salvación, pero, para eso, debemos vivir su Amor y según su Voluntad.

P. José Mª Domènech SDB

Asunción del Señor - DOMINGO DE PASCUA VII

 Hch. 1, 1-11:   "…Después de su pasión, Jesús se manifestó a [los apóstoles] dándoles numerosas pruebas de que vivía y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios… les recomendó que no se alejarán de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre. Les dijo: «…Juan bautizó con agua, pero Uds. serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días… [Él] descenderá sobre Uds. y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta los confines de la tierra»… Dicho esto lo vieron elevarse y una nube lo ocultó de su vista. …dos hombres, vestidos de blanco, les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo. Este Jesús que… fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir»"

Salmo: 46        "El Señor asciende entre aclamaciones, al son de trompetas".

Ef. 1, 17-23:    "Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria… ilumine sus corazones para que puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia… y la extraordinaria grandeza del poder con que Él obra en nosotros… poder que Dios manifestó en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo… Él puso todas sus cosas bajo sus pies y lo constituyó… cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo…".

Mt. 28, 16-20: "Después de la resurrección del Señor, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús les había citado. Al verlo se postraron delante de Él… Acercándose Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo los que Yo les he mandado. Yo estaré con Uds. todos los días hasta el fin del mundo»."

 

Si no hay cierta plenitud y grandeza en su horizonte, sin esperanza de algo mejor, sin el deseo de lograrlo y sin empeño en el esfuerzo, nada crece. Nada es automático. Ni siquiera el crecimiento físico: mientras el organismo tiene opciones de crecimiento y maduración, lo hace; cuando se le acaba esta perspectiva, empieza la declinación, sea física, psíquica, moral o espiritual y lo que le sigue es la muerte. Mientras hay ideales, hay esperanza, se lucha y se gana.

El poder de Dios es poder salvador. Él se fía tanto en nosotros que nos lo confía para que esta experiencia vital llegue a todos los hombres sin excepción ni restricción alguna, aun a los que dicen no creer en Él. Les tocará a ellos aceptar o resistirse: será su entera responsabilidad.

¿Vale la pena esforzarse, si lo que nos espera es la muerte? Evidentemente las ganas caen. Pero no estamos solos: el Señor nos acompaña. Se fue al Padre para estar cerca de todos: Es vital que lo entendamos, valoremos y aceptemos en toda su riqueza y en su real dimensión para no desalentarnos cuando lleguen, porque llegan, las dificultades y la fuerza de la muerte.

Sólo si así vivimos su poder enaltecedor de toda persona, podremos anunciárselo a todos. Cristo, en su humanidad, fue glorificado por su libre y total docilidad al Padre. ¡No dudemos!

La obra de Cristo es puesta por Éste en manos de sus apóstoles con la presencia del Espíritu

Jesús es enaltecido a la Gloria del Padre con toda su humanidad, porque, con toda ella, supo aceptar su Voluntad de Salvación y Vida Eterna para sus hermanos, la humanidad.

Cristo no se va del todo: se queda con su Espíritu, fecundo en Santidad, y volverá con toda su Gloria para glorificar a los que fijen en Él su mirada para vivir como Él en el cotidiano.

Deberán asumir lo que el Amor de Dios ofrece al discípulo para vivirlo y poderlo compartir

El Señor se sienta a la diestra de Dios Padre, para interceder por nosotros. Pablo desea que entendamos lo que esto significa a favor nuestro y todos los beneficios que nos ofrece.

Cristo es nuestra cabeza: Él nos forma como Su Comunidad de discípulos. Como Él piensa y vive, así deberíamos actuar nosotros en medio y a favor de nuestros hermanos.

Jesús, con todo su poder, nos envía al mundo entero para que todos le conozcan, amen y sigan

El Señor nos promete que siempre estará con nosotros. Él cumple; nos toca a nosotros no fallarle a Él. Tal vez no nos sea fácil creer, pero, para lograrlo, seamos dóciles a su Espíritu.

En su absoluto Poder Redentor, desea que su Gracia de Salvación llegue a todos, fuertes y débiles, sin rechazar a nadie, nos llama a todos a formar Su Comunidad de Vida Nueva.

Pidamos a María aceptar la Voluntad del Señor Glorificado para anunciar su Salvación.

 


No hay opiniones, todavía