Por la Misericordia de Dios nuestras Comunidades son, en medio del mundo, garantía de maduración en nuestra Fe, aun en las pruebas

P. José Mª Domènech SDB

DOMINGO DE PASCUA II

Hch. 2, 44-47: "Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la Fracción del Pan y en las oraciones… Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común… ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día el Señor llamaba a la Comunidad a los que debían salvarse".

Salmo 117:      "¡Den gracias al Señor, porque es eterno su Amor!"

1P. 1, 3-9:       "Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en su gran Misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia que no se pierde ni se destruye… que Uds. tienen reservada en el cielo… Por eso Uds. viven alegres a pesar de las pruebas… así su Fe, una vez probada, será mucho más valiosa que el oro… seguros de alcanzar la Salvación".

Jn. 20, 19-31:  "Al atardecer del primer día de la semana los discípulos estaban con las puertas cerradas por temor a los judíos… Apareció Jesús en medio de ellos… y les dijo: «¡La Paz esté con Uds.!»… les mostró las manos y el costado… [y ] les dijo de nuevo: «¡La Paz esté con Uds.! Como el Padre me envió a Mí, Yo también los envío a Uds.»… sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que Uds. se los perdonen y les serán retenidos a los que Uds. se los retengan». Tomás… no estaba con ellos… Los discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». Les contestó: «Si no lo veo… no lo creeré» Ocho días después… apareció Jesús… y les dijo: «¡La Paz esté con Uds.!» Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo… acerca tu mano… Y en adelante no seas incrédulo, sino hombre de Fe» Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «…¡Felices los que crean sin haber visto!»…"

 

La Amorosa Misericordia de Dios le llevó a crearnos, para compartir su Amor y Vida; a encarnarse, para redimirnos, y a mostrarse resucitado a los que no acababan de creer en Él.

¡Nos conoce bien: no nos culpa ni nos condena, pero no aprueba nuestras terquedades.

Miedos y dificultades las tendremos todos y siempre, pero eso no nos impide creer, pues sólo es un momento natural de prueba, como el que se da en cualquier relación interpersonal.

¡O te fías, con razones de profundidad, o te quedas solo, aun en medio de todo el mundo!

Sin duda no hay persona que se sienta más sola que el dirigente en los momentos-clave, sobre todo los guías religiosos, pues tienen sobre su conciencia la responsabilidad orientar la vida de otros hermanos, pero, si son creyentes, como Moisés, David, los profetas, Jesús, el Papa, el obispo, el Señor les acompaña. Solo les pide creer sin ver, como lo había esperado de Tomás.

La Comunidad de Fe se construye en la Comunión de enseñanza, celebración, vida, y oración

Lo que admiraban los judíos de los cristianos era su vida de Comunión: la Fe les llevó a liberarse del individualismo, que es lo primero que se genera al adorar al dios riqueza - poder - prestigio, responsable, sin duda, del noventa por ciento de las muertes injustas del mundo.

En el ámbito de la divinización del poder y de la riqueza no existe la misericordia. Todo vale en cuanto sirve, ‘me sirva’. Si no es así, o se desecha o, si supone algún peligro, se destruye.

La Comunidad cristiana solo tiene un Dios: el Señor del Amor y la Misericordia que todo lo da para que vivamos y vivamos en abundancia, en Su abundancia de Amor y Gloria.

Se nos pide bendecir a Dios continuamente, siendo herederos de bendición, para ser bendición

Lo importante es que sepamos vivir debidamente todo lo recibido del Amor de Dios. Si nos demos a los demás, como Jesús, nosotros somos y seremos los primeros beneficiados.

Siempre habrá dificultades, dentro y fuera. El Amor del Señor nos acompaña y fortalece.

Quien se fíe del Señor y se alimente de Él tiene asegurado el éxito, pues quien vive en el Señor y como Él participará de su Gloria. Ahí tenemos a los santos: hoy al beato Juan Pablo II.

Jesús nos da su Paz, y nos envía con su Perdón, para darla al mundo del dolor por la muerte

Tomás no cree el mensaje de la Comunidad, pero no se va de ella: eso le lleva a Jesús resucitado. Todos tenemos crisis de Fe; pero jamás dejemos la Comunidad, el Señor está en ella.

Ser dadores de la Paz y Misericordia de Dios, como testigos del Resucitado, no fue, no es y no será fácil en un mundo de muerte; por eso necesitamos mantenernos unidos a y en Él.

Pedimos a María vivir la Paz y Perdón de Dios y ser testigos de su Amor Misericordioso.

 

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