¡Que Dios haga lo que crea más conveniente: me fío totalmente de Él, porque le amo con toda mi vida! Dios todo lo hace para nuestro bien, pero necesita que sinceramente confiemos en Él.

P. José Mª Domènech Corominas SDB

CICLO B – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO IV

2S. 7, 1-5.8b-11.16:         "…el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito de una casa de cedro, mientras el arca de Dios, está en una tienda de campaña»... Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó... en estos términos: «...Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa...? Yo te saqué del campo de pastoreo... Estuve contigo... y exterminé a todos tus enemigos... Yo haré que tu nombre sea grande... Fijaré un lugar para mi pueblo... Yo te he dado paz... cuando hayas llegado al término de tus días... yo elevaré, después de ti, a uno de tus descendientes... y afianzaré su realeza. Seré un padre para él y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí..."

Salmo 88:            "Cantaré eternamente al amor del Señor".

Rm. 16, 25-27:   "¡Gloria a Dios que tiene poder para afianzarlos, según la buena noticia que yo les anuncio, proclamando a Jesucristo…! Éste es el misterio que… fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la Fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente!"

Lc. 1, 26-38:        "El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a… Nazaret, a una virgen comprometida con un varón… llamado José. El nombre de la virgen era María. …la saludó, diciendo: «¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!». Al oír estas palabras ella quedó desconcertada… Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús… El Señor le dará el trono de David, su padre,… y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún varón?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será santo y será llamado Hijo del Dios. También tu pariente Isabel, concibió un hijo a pesar de su vejez y la… ‘estéril’ ya se encuentra en el sexto mes, porque para Dios nada es imposible» María dijo, entonces: «Yo soy la servidora del Señor; que se haga en mí según tu Palabra». Y el Ángel se alejó."

¿De qué depende una casa feliz? Ciertamente no de la decoración ni de las comodidades, aunque no sean indiferentes, sino de las personas que la habitan. El alma de las personas pone alma a una casa: la hace un “hogar” de vida, alegría y paz o un infierno del que se quiere huir.

¡Cuántas veces hemos deseado hacer cosas grandes por Dios? ¡Y está muy bien!, pero nos olvidamos que Dios nos lo ha dado –y nos lo sigue dando– todo: lo bueno que tenemos –todo– es suyo, de modo que lo único que podemos hacer es devolverle sus dones enriquecidos por nuestras decisiones de dar vida, como Él nos enseña en Cristo Jesús.

Si somos dóciles al Señor de la Vida, no equivocaremos el camino. Él nos enriquece con todo lo necesario para que tengamos éxito, mucho más allá de nuestros límites y equivocaciones.

La Salvación de Jesús no es teoría, sino realidad concreta y feliz. Si creemos, nos fiamos y aceptamos hacer carne su Palabra en nuestra vida, nuestra historia se llenará de la presencia del Dios-Salvador, como la de María. Lo dice San Agustín, nos haremos “madre” de Dios.

La grandeza de Dios es magnífica: por mucho que le queramos dar gloria, eso es un don suyo El Señor ama a su Pueblo. La gloria que el rey quiere darle, Él se la dará ¡para siempre!

Todo bien es obra de Dios. El Pueblo deberá aprender que el único modo de dar gloria a Dios es aprovechar adecuadamente los dones que de Él recibe para el bien de los hermanos. El creer en Cristo implica abrirse a la obediencia de la Fe: escuchar para vivir lo escuchado. Pablo da gloria a Dios por su fidelidad en Cristo, ésta lo hace cumplidor de sus promesas. Nosotros creemos en Dios, Uno y Trino, quien nos ama y nos llama a la obediencia de Fe.

María concibió la Palabra antes en su vida de Fe y Amor que en su cuerpo, aunque no lo dejó María, de escucha honesta, concibe la Palabra por su Fe humilde, aún en el desconcierto. Sólo de una cosa estaba segura: del Amor de su Dios, Dios grande, y le dio toda su vida. Pidamos a María aprender a escuchar la Palabra para que se haga carne en nuestra vida.


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