Si nuestra vida se desarrolla con las actitudes de Dios, seremos constructores de Vida y Paz en el Amor, pues Dios nos supera y eleva

P. José Mª Domènech SDB

 

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXV

Is. 55, 6-9:       "¡Busquen al Señor, mientras se deja encontrar, llámenlo, mientras está cerca! Que el malvado abandone el mal camino, y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor… pues es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de Uds. no son los míos… Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de Uds."

Sal. 144:          "El Señor está cerca de los que lo invocan sinceramente".

Flp. 1, 20b-26:            "…Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia. Pero, si la vida me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir… deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor; pero, por el bien de Uds., es preferible que permanezca en este cuerpo. Tengo la plena convicción de que me quedaré… para que progresen y se alegren en la Fe…"

Mt. 19, 30-20, 16:       "Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros… el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña, Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña… volvió a media mañana… a medio día y a media tarde… al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”… “Vayan también Uds. a mi viña”. Al terminar el día… llamó al mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”…los primeros… protestaron… El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos quedado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete… ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”…»"

¿Injusto el Señor? ¿Por qué? ¿No hubo un trato previo, aceptado por los trabajadores? ¿No se les dio lo acordado? El trato ¿traía consigo obligaciones para el dueño respecto a otros trabajadores? ¿Dónde está lo injusto: en el dueño, que desinteresadamente busca el bien de todos, o en el juicio interesado, y algo egoísta, de los trabajadores, que más parecen negociantes?

¿Cuántas veces medimos a Dios con nuestros criterios?: así siempre estaremos equivocados, pues ¡qué sabemos nosotros de los pensamientos de Dios! Ni siquiera nos entendemos a nosotros mismos y… ¿pretendemos juzgar los criterios con los que Dios actúa? ¿No suena un poco ridículo? Los juicios de Dios se mueven en esferas que nosotros no alcanzamos ni a captar, ya no hablemos de ‘comprender’… ¡claro que lo que no se comprende no se puede dominar!

No estaría mal un poco de humildad, sencillez y docilidad… Si Dios, en nuestra historia, permite algo, es que un bien le sigue atrás; pues sus planes siempre son para el bien y la vida de cada persona. ¡Abarcan a los implicados, a todos sin excepción, con tal que se fíen de Él!

Pablo lo vive seguro de que no hay mayor bien que estar con Cristo, siente que el Señor ahora le llama a dar vida a los hermanos; vendrá el tiempo de gozar con su Señor en su Gloria.

Es malo decidir prescindiendo de los criterios de Dios, pues ellos nos superan y nos definen

El profeta invita a los alejados e indiferentes a cambiar de actitud y acercarse al Señor.

Dios siempre está cerca, pero nuestros ojos, y conciencia, pueden enturbiarse y no verlo.

La Salvación nunca se aleja, pero podemos perder las ganas y... nos alejamos del camino.

Lo mejor para cada uno es buscar al Señor en el servicio desinteresado a los que Él nos envía

La vida concreta, la de cada día, la definimos nosotros mismos, no Dios: Él siempre es el mismo y está junto a nosotros como nuestro mejor y mayor bien: Pablo lo ‘vio’ muy claro.

Por eso entiende que en lugar de buscar la Gloria debe vivir para servir, mientras el Señor así se lo pida: lo demás será consecuencia para el bien de la Comunidad y el suyo propio.

Dios es bondadoso y compasivo, mira la buena voluntad de todos, sobre todo la de los últimos

Dios, Padre-Madre de todos, no abandona a nadie: nos busca sin descanso y a cada uno se acerca para brindarle, ahora, la posibilidad de colaborar en su viña para el bien de todos.

Nuestra tarea es cambiar nuestro corazón y sus miopes criterios: ¡convertirnos a Dios!

Cristo es el centro de la vida del cristiano y Él es su paga, la única justa, la única eterna.

Pidamos a María estar dispuestos a trabajar en la viña del Señor con sus criterios y Vida.

 


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