Vivir en el Resucitado, es el sentido de la vida cristiana en el mundo, sólo nosotros podemos dar esta riqueza: ¡somos responsables!

P. José Mª Domènech SDB

DOMINGO DE PASCUA

Hch. 10, 34a.37-43:    "...«Ya saben lo que ha pasado últimamente en todo el país de los judíos, comenzando por Galilea... Me refiero a Jesús de Nazaret... pasó por todas partes haciendo el bien y dando la salud a todos los que estaban bajo el dominio del demonio por que Dios estaba con Él [...] lo mataron colgándolo de una cruz... Dios lo resucitó al tercer día... Él nos ordenó que predicáramos al pueblo... Todos los profetas dan testimonio a su favor... quien cree en Él recibe el perdón de sus pecados en su nombre»."

Salmo 117:      "Este es el día en que actuó el Señor, alegrémonos y regocijémonos en Él".

Col. 3, 1-4:      "Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo... su vida está escondida en Dios juntamente con Cristo..."

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1Cor. 5, 6b-8: "...ahora que Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado. ...celebren la Pascua cada día... viviendo con sinceridad y verdad".

Jn. 20, 1-9:      "María Magdalena se fue al sepulcro muy de mañana... Se regresó corriendo para decirle a Pedro: «Se han llevado al Maestro...»... salieron corriendo al sepulcro... llegó Pedro..., entró al sepulcro y vio... hasta aquel momento no habían entendido que, según las Escrituras, Jesús debía resucitar de entre los muertos."

Comenzamos la solemnísima celebración de la Pascua del Señor. Solemnidad de solemnidades, ninguna fiesta cristiana está a este nivel. Ella es la que da sentido a todas las demás.

¡El Señor ha resucitado, como anunciaron las Escrituras! Es un día grande para todos.

Nosotros estamos llamados a vivir como resucitados para que el mundo pueda creer.

Dios, al enviar a su Hijo como testigo y dador de su Amor, pensó siempre y solo en nosotros

Pasó por el mundo haciendo el bien y sanando a los que estaban oprimidos por el mal. Descripción perfecta del apóstol Pedro al referirse a Jesús. Toda la vida del Maestro fue un estar atento a la Voluntad del Padre para llenar de vida y alegría a los que se le acercaban y le confiaban su necesidad de ser liberados del mal, sea físico, psíquico, moral o religioso.

No hemos nacido para la esclavitud, para ninguna esclavitud pues cualquiera de ellas no queda solo en la persona siempre tiene repercusiones, pues llega a marcar el ámbito social.

La peor de las esclavitudes es la del pecado, pues, aunque alguien en él encuentre auto-complacencia, siempre acaba auto-degradándose. Cuando la persona lo percibe se da cuenta de su proceso de descomposición moral, y, como no hemos nacido para esto, se siente mal y busca una salida. Cuanto más tarde en asumirla, más se angustia, se enferma perjudica y muere.

El pecado no tiene poder definitivo ante el Amor de Dios, Comunión Trinitaria

Fijarse en el pecado es darle poder, es la naturaleza del mal, que vive de la importancia y atención que le damos.

Dios nos libera pidiéndonos que nos fijemos solo en Él, pues somos sus hijos amados y Él es nuestro Padre, Maestro y Horizonte de grandeza y desarrollo infinito; Él es quien resucitó a su Hijo de entre los muertos para que su Vida fluyera a nosotros. Él, en su Amor, nos da su Espíritu, invitándonos, una vez más, a vivir aceptándolo como Padre, así lo vivió Jesús, el hombre cabal y perfecto, en quien se cumple plenamente todo el único Plan del Padre.

El pecado es creación del Maligno que desea destruir la obra exitosa de la Comunión Creadora-Salvadora-Santificadora, de Dios. Él nos enriquece con la cercanía de su Gracia.

Quien busca aprender a obedecer al Señor de la vida, tendrá en Él su futuro feliz.

Jesús nos llama a vivir como resucitados y así invitar, y enseñar, a nuestros hermanos a creer

Vivir como resucitados es vivir en la sencillez de mirar siempre al Señor para seguirle.

Este estilo de vida es capaz de renovar el mundo sin hacer ruido, pero con suma eficiencia, como levadura, nos da la capacidad de superar todo límite y esclavitud, sobre todo la del pecado. Cada persona y generación hace su camino; allí vemos los esplendorosos éxitos de Dios, el Padre Providente, el Hijo Fiel y el Espíritu Renovador, que nos lleva a la Santidad.

Pedimos a María nos enseñe a vivir todos los días como resucitados, dando Perdón y Paz.

 

1.- Tengo una curiosidad: ¿Por qué María de Magdala se fue muy de mañana al sepulcro al día siguiente de la Pascua?

Primero porque el día que murió el Señor era el viernes, ya tarde, casi el sábado judío, que comenzaba al atardecer del día viernes. A eso de las 1800 hrs., como lo vivimos nosotros el sábado respecto al domingo, lo viven ellos, los judíos, respecto a la sagrada celebración del sábado. Y el sábado que seguía a la muerte de Jesús era mucho más importante, pues era el sábado de Pascua, fecha solemnísima en la que se debían no solo guardar muy bien las normas del descanso, sino que todo debía centrarse en el sacrificio pascual.

2.- ¿Por qué tan importante?

Por que es el sábado que conmemora la precipitada salida de Egipto gracias a la intervención de Dios con el exterminio de los primogénitos... Por eso los judíos ofrecen, desde entonces, a todos sus primogénitos a Dios, de hombres y de animales, pues son suyos, ya que Él los rescató con la muerte de los primogénitos de Egipto. Los animales son sacrificados, las personas deben ser rescatadas con una ofrenda, pero jamás deben olvidar que pertenecen al Señor de la vida. Es, por tanto un sábado muy importante.

3.- Pero nos hemos desviado: preguntábamos ¿por qué tuvo que volver, o quiso volver María Magdalena al sepulcro?

Porque con la precipitación del final del día viernes, pues llegaban las horas que anticipaban el sábado, no habían podido concluir como es debido, según la piedad judía, la preparación del cuerpo de Jesús para la sepultura. María iba a concluir el rito de purificación y embalsamamiento del cadáver. Ella no sabía nada de los guardias que custodiaban el sepulcro, ni que la piedra estaba sellada por seguridad. Para ella no había ninguna seguridad que plantearse, pues se trataba de alguien que había sido ajusticiado como un delincuente, despreciado por las autoridades y por muchos de los que estaban presentes. Para los romanos era un reo más y no les importaba si lo enterraran ni cómo ni dónde, total para ellos eran como animales. A los únicos que les interesaba es a ellas y a los discípulos, pero éstos tenían demasiado miedo a los judíos... Una vez más las damas, cuando aman, demuestran tener más agallas que los caballeros.

4.- Me gusta que aclare esta ordinaria actitud de las mujeres.

Que no te guste demasiado, pues, si nos fijamos en el texto bíblico, los apóstoles demostraron un amor intenso y arriesgado, a pesar de su miedo, y, por lo tanto, con mayor mérito, sobre todo por parte de Pedro, que había tenido la terrible experiencia de debilidad del día jueves, después de tantos juramentos de fidelidad y amor hasta dar la vida. Las mujeres no tenían sobre su vida la experiencia ni del jueves, de cobardía; ni del viernes, de ausencia; y, además, eran tan poco tenidas en cuenta por la sociedad judía de esa época, similar a como son trastadas hoy en la sociedad musulmana, que no tenían mayor riesgo, tenían mucha más libertad de acción. Lo máximo que les podía pasar era que las sacaran de mala forma de donde estaban pero no que las arrestaran y menos por ser discípulas de Jesús, porque, según la experiencia y las normas judías, los Rabinos no tenían, o no debían tener, discípulas.

5.- De todos modos, ¿no fueron ellas las que recibieron el primer anuncio?

Eso es muy cierto. A ellas se les confió el primer anuncio y también la primera misión, porque fueron las que estuvieron ahí. Dios no hace discriminación, a quien se le ponga a disposición le confía lo que puede y debe ser proclamado por todos a beneficio de todos. En el anuncio de la resurrección de Jesús, todos somos iguales y todos tenemos la misma responsabilidad misionera, pero no es así en el apacentar o conducir la comunidad, para esta misión el Señor señaló responsables específicos, no los primeros que encontró. A los que les iba a encomendar esta misión los escogió explícitamente, pero no así a los que iban a dar la gran noticia de la Resurrección, la más grande noticia para la humanidad, mucho más grande que la navidad.

6.- ¿Es tan vital conocer y aceptar la Resurrección de Jesucristo?

Es sumamente vital. San Pablo nos dice en una de sus cartas que si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe y estaríamos todos en nuestros pecados. ¡Todos somos misioneros!

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