Padre, hoy en el nombre de Jesús, me pongo el cinturón de la verdad. Yo sé quién soy; sé que el Espíritu Santo está en mí, y el que está en mi, es mayor que el que está en el mundo.
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Gracias, porque puedo ponerme la coraza de justicia. En todas las situaciones me ayudará a responder con la verdad y no con mis emociones.Hoy me calzo con las sandalias del evangelio de la paz. Donde quiera que vaya, puedo ayudar a otros a hacer las paces contigo. Ayúdame a recordar la diferencia entre hacer la paz y mantener la paz, y tener la misericordia que triunfa sobre el juicio.
Tú, y mi escudo de la fe, son suficientes para protegerme de las flechas que el enemigo lanza contra mí, y reconozco que esta fe viene por oír la Palabra de Dios.
Gracias por darme la mente de Cristo. Porque al ponerme el casco de la salvación mi mente se renueva por el poder de Dios y tomo los pensamientos cautivos para Cristo.
La espada del Espíritu es la Palabra, la Biblia. Con la dirección del Espíritu Santo, uso la palabra para desviar cualquier ataque de enemigo, sabiendo que la Guerra no es contra carne y sangre sino con el padre de todas las mentiras.
Señor, hoy dispongo mi mente y mi Corazón a ti. Sólo deseo tu voluntad para mi vida. A través del nombre y la sangre de Jesús.
Amén.
